Infertilidad: cómo afrontar el proceso con calma, sentido y felicidad

Cuando el embarazo no llega: cómo afrontarlo abiertamente de forma tranquila y consciente 

Cuando una mujer o una pareja quiere quedarse embarazada y por alguna razón no lo consigue, el nivel de frustración, impotencia y tristeza aumenta con cada ciclo. 

Acompañar a muchas mujeres y parejas que quieren quedarse embarazadas y no pueden me ha ayudado a entender lo que yo misma experimenté, en su momento, en silencio y casi a escondidas. 

Cada historia de infertilidad es distinta. Hay quienes deciden ser madres en solitario, quienes superan los 40, quienes tienen antecedentes ginecológicos o encuentran dificultades relacionadas con la fertilidad masculina… Sea cual sea la causa, la experiencia suele ser muy intensa a nivel emocional. 

El camino de la reproducción asistida: luces y sombras

Muchas personas optan por tratamientos de reproducción asistida. La ciencia ha avanzado mucho, pero es importante estar bien informados. Las clínicas explican los procedimientos de forma práctica y fría, pero la experiencia real suele ser mucho más compleja.

El caso de Amelia

Amelia tiene 38 años. Hace 4 años dejó los anticonceptivos porque ella y su pareja, Ricardo, querían tener un bebé. 

Tras intentarlo sin éxito, durante los últimos dos años han empezado a visitar clínicas de reproducción asistida. A Amelia le diagnosticaron baja reserva ovárica. (Algo a tener en cuenta es que la mayoría de mujeres de más de 35 años tienen ese diagnóstico en mayor o menor medida.)

A Ricardo, inicialmente, no le detectaron ningún problema. Le hicieron un seminograma y estaba en los índices de normalidad. 

Tras dos inseminaciones fallidas y tres fecundaciones in vitro sin éxito, le realizaron pruebas más específicas a Ricardo y descubrieron una alteración en el ADN espermático. 

Él no pudo gestionar la noticia. Se cerró y no fue capaz de afrontarlo. 

El impacto emocional del diagnóstico de infertilidad

Amelia se sintió sola, agotada, incomprendida. Sometida a tratamientos hormonales intensos que la hacían sentir estrés, tristeza y una rabia que no podía expresar. 

Y aunque podemos decir que el 50% de las causas de infertilidad también son del hombre, la mayoría de las veces el peso emocional y el sentimiento de culpa recae sobre la mujer. 

Algunas de sus amigas se han quedado embarazadas con facilidad, y aunque desea alegrarse por ellas, la frustración y la culpa son más fuertes y se siente culpable por ello, así que disimula, sonríe y aparenta que se siente feliz por la noticia. 

Durante este tiempo de aparente infertilidad, Amalia ya se ha puesto etiquetas crueles como «mujer estéril». Se ha vuelto más irritable, distante y su vida social se ha reducido drásticamente. 

Inician el segundo año de reproducción asistida y cargan con esta enorme inversión económica además de llevar el proceso en secreto. Incluso Ricardo la acompaña, pero sin implicarse del todo, sin sentir que el problema también es suyo.

Luego llegan los días de espera después de cada transferencia y el bajón profundo al ver que la prueba ha salido negativa, otra vez. 

En este punto, Amelia está cansada, vive un cóctel de emociones que se ha cronificado. Llevan 4 años de espera, la vida es triste y sin sentido. 

Y aunque el diagnóstico de Ricardo podría dar respuesta a lo que ha vivido, el agotamiento y el desgaste son demasiado grandes y ella siente que necesita replantear su vida. 

Un viaje interior hacia la reconexión

Tras años de lucha, Amelia decide parar y escucharse. Siente que necesita cuidarse, valorar y comprender. Decide iniciar un viaje a su interior y hacer un proceso terapéutico que le proporciona paz, tranquilidad, energía y ganas de volverlo a intentar. 

Al ver los cambios de Amelia, Ricardo también asumió su parte, sus miedos y se dio cuenta de sus limitaciones. 

Juntos iniciaron una gran transformación

La maravilla es que todo aquello que era oscuro y triste se ha transformado en nuevas posibilidades. El deseo de ser madre y padre ahora está lleno de matices, de aprendizajes y se sienten preparados para esta gran tarea.

Están haciendo cambios importantes en su estilo de vida, en su nutrición y se han asesorado sobre otras formas de cuidarse para conseguir el embarazo de la forma más orgánica posible, cuidando el cuerpo y la mente desde un enfoque de fertilidad natural.

El deseo de ser madre y padre ahora está lleno de sentido.

El enfoque Qilimbic: acompañar desde la raíz

Con Qilimbic podemos aprovechar este tiempo para descubrir quién eres, lo que realmente quieres y cómo quieres vivirlo. Un proceso donde revisar las emociones presentes, los vínculos con la pareja, la familia y el cuerpo. 

Es un momento ideal para atender el estrés presente (lo que te dices, te dicen y te duele) y sanar traumas previos, vivencias dolorosas como abortos, pérdidas o heridas del pasado.

Poco a poco, verás que será más fácil gestionar el día a día con más calma y comprensión, ya que los cambios profundos se reflejan en la vida cotidiana y en cómo la experimentas.

Sanar los vínculos familiares

  • Revisar el vínculo con mamá: ¿estás cargando con su dolor y el compromiso de sentir o ser lo mismo que ella? Si no estás ocupando tu lugar, tu sistema no está libre para cumplir tu deseo de ser madre. 
  • Sanar el vínculo con papá: ¿puedes vivir relaciones sanas o hay fidelidades inconscientes que te limitan? 

Empezar a ser Madre 

Atender a la niña interior para escucharla, abrazarla y darle lo que realmente te pida. Sentir tu amor maternal hacia ti misma y darte el permiso de comenzar a ser madre desde dentro. 

Sanar la estructura familiar de donde vienes 

Colocarte en tu lugar en relación a tus padres y hermanos, y darte el permiso para crear una nueva estructura familiar. 

Reconectar con tu cuerpo

Conectar con tu útero, ovarios y todo tu sistema reproductivo. Escucharlos, especialmente si has tenido problemas ginecológicos, dolores menstruales, miomas, endometriosis…. 

Recuperar la conexión con esta parte de tu cuerpo, para poder amarlo y agradecerle todo su trabajo, protección e incondicionalidad. En el momento que lo escuchamos algo se transforma y se sueltan las resistencias.

Liberar miedos y creencias limitantes

Muchas mujeres cargan con miedos: a la infertilidad, al parto, al hospital, a hacerlo mal, a que algo falle. La terapia ayuda a liberar estas creencias, a abrir espacio para lo nuevo.

Una nueva forma de vivir el deseo de maternidad

En este precioso tiempo de preparación, no solo se prepara tu cuerpo sino que también se expande tu conciencia. Descubres recursos internos, conectas con tu creatividad y confianza. Aprendes a confiar en la vida y a vivir el camino con amor. 

Este nuevo Ser que ahora eres, es el que te estaba hablando a través de los obstáculos, con el fin de evolucionar y prepararte para el gran propósito de tu vida. 

Sea cual sea el resultado, sabes que además de querer ser madre, estás preparada para amar, para recibir, para dejarte sorprender. Porque has hecho lo más valiente: mirar dentro, sanar y confiar. 

Y si decides volver a intentarlo, sabrás que lo harás desde otro lugar, sin obsesionarte con la idea de infertilidad. Desde la calma, la claridad y el deseo profundo de quedarte embarazada cuidando también de ti. ¿Empezamos?

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